Aceptar el vacío interior

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El vacío interior surge cuando hemos perdido algo. A veces esta pérdida es repentina, como cuando termina una relación, sufrimos cualquier otro tipo de decepción o perdemos a un ser querido.

Pero otras veces se trata de una pérdida lenta que ni siquiera notamos cómo se va produciendo.

Se trata de la pérdida de nosotros mismos, de nuestra esencia, de nuestra luz, de aquello que nos diferencia de los demás, de la conexión con nosotros mismos y, en definitiva, de la coherencia entre lo que hacemos y lo que somos.

Cómo surge la sensación de vacío interior

A menudo, seguimos el camino de la mayoría sin cuestionarnos si es el correcto para nosotros. Y en él, nos perdemos a nosotros mismos creándose un vacío interior que buscamos llenar desesperadamente y de cualquier manera.

Vivimos en una sociedad materialista donde sobre todo se valora lo que hacemos y lo que tenemos

Nos obsesionamos con el trabajo, con la imagen o con las experiencias. Y siempre que podemos nos evadimos alejándonos de nosotros mismos e ignorando lo que verdaderamente nos preocupa.

Nos esforzamos cada día en hacer y lograr más y más, atiborrándonos de proyectos y tareas que no nos hacen disfrutar.

Pero cuando inevitablemente volvemos a estar quietos, nos damos cuenta de que seguimos vacíos, de que nos falta algo.

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Hacemos cosas que no queremos para lograr convertirnos en aquello que creemos que deseamos ser pero que no somos.

El esfuerzo es una porfía o una lucha por transformar aquello que es en aquello que deseáis que sea. – Jiddu Krishnamurti (La libertad primera y última)

Pensamos que el sacrificarnos haciendo más y más nos llevará a alguna parte. Pero lo cierto es que si lo que hoy haces es un sacrificio para ti, mañana o dentro de x años también lo será. Por eso es tan importante el autoconocimiento. Conocerte es básicamente saber qué fortalezas y debilidades tienes, qué te gusta, qué te importa realmente y qué valores deberían guiar tu vida para sentirte bien.

Así, vivimos alienados, desconectados de quienes somos, enfocados siempre en el hacer, el tener y el olvidar lo que nos resulta incómodo. Y no nos permitimos simplemente ser lo que somos ni hacemos caso de lo que sentimos.

Ser conscientes del vacío interior

A veces nos cansamos de sufrir por ese vacío y esa falta de sentido en nuestras vidas y decidimos hacer algo impulsados por ese sufrimiento

Decidimos dejar de ignorar esa desagradable sensación. Nos abrimos a ella, dispuestos a entender su por qué.

Aunque la mayoría de las personas no van hacia ninguna parte, es un milagro encontrarse con una que reconozca estar perdida – José Ortega y Gasset

Nos empezamos a cuestionar todo: lo que nos han dicho, lo que creemos, lo que pensamos, lo que somos…

Y así poco a poco vamos despertando del estado en el que nos encontrábamos y nos atrevemos a mirar cara a cara al vacío que sentimos. 

Lo observamos. Tratamos de entenderlo. No intentamos esconderlo o eliminarlo. No lo juzgamos. Sabemos que está aquí por algo.

Entonces nos damos cuenta de que ese vacío interior es fruto de heridas, aprendizajes y creencias dañinas de las que es necesario desprendernos. Así como de decisiones que llevamos tiempo aplazando y otras situaciones provocadas por esas heridas.

Las causas pueden ser muy variadas, como explica este artículo.

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Cómo aceptar esa sensación de vacío interior

Ahora eres consciente de esa sensación y esto ya es mucho más de lo que hacen la mayoría de las personas.

Además, has decidido hacer algo al respecto. No pretendes esconderla ni ignorarla. Quieres saber por qué está aquí.

La única manera de lograr esto es prestándote mucha atención

Sólo si os dais cuenta de la insuficiencia interior y vivís con ella, sin escapatoria, aceptándolo totalmente, descubriréis una tranquilidad extraordinaria, una tranquilidad que no es un resultado artificial sino que viene con la comprensión de lo que es. Sólo en ese estado de tranquilidad hay ser creativo. – Jiddu Krishnamurti (La libertad primera y última)

1. Escucha a tu cuerpo

¿Qué necesita?

Quizás quiere dormir más, ir más despacio en la consecución de objetivos, jugar más, explorar, experimentar, aprender cosas nuevas o no centrarse en nada por ahora.

Escucha lo que te pide sin juzgar y obedece.

2. Identifica esos aprendizajes dañinos

Pueden ser creencias, opiniones, juicios, limitaciones,.. Identifícalos para quitarles poder.

Ejemplos:

Piensas que deberías ser más organizada, inteligente, constante, sociable, atrevida…

Piensas que eres una persona perezosa por no llevar el ritmo que desearías y te sientes culpable.

Piensas que eso que te hace ilusión no es para ti, que no tienes suficiente talento, que no eres suficientemente buena, que determinadas profesiones no son opciones a tener en cuenta para ti…

Crees que para ser feliz necesitas estar con la pareja de tus sueños, lograr ese trabajo ideal o cumplir ese objetivo que te has puesto.

3. Comprueba que persigues las metas correctas

Muchas veces perseguimos metas corriendo en la dirección equivocada cuando lo mejor que podríamos hacer es parar antes de continuar alejándonos de quien realmente somos.

Es muy fácil que aparezca el vacío cuando tu interior tiene muchas ganas de algo y no se lo das o cuando te marchitas persiguiendo metas que no son tuyas.

Asegúrate de que que ninguno de los aprendizajes dañinos que has descubierto te está impidiendo atreverte a ponerte las metas correctas.

4. Cuestiónate si disfrutas del camino

Después de haber comprobado lo anterior, es necesario acordarse de disfrutar del camino hasta llegar a ellas.

Si por ejemplo tu trabajo no es coherente con quien tú eres y estás en un proceso de búsqueda de propósito: ¿disfrutas del proceso hasta llegar a la meta o forma parte de un intento interminable de transformarte en algo que no eres?

Tu proceso de búsqueda o reconocimiento de tu propósito debería ser fácil, natural, inevitable, coherente y reconfortante.

Conclusión

Permítete ser tú, sin autoexigencias ni críticas, ni intentos de cambiar esto o lo otro, simplemente aceptando el vacío interior para poder comprender qué tiene que enseñarte.

  1. Escucha a tu cuerpo: ¿qué te pide?.
  2. Identifica aprendizajes dañinos que quizá están provocando tu sensación de vacío.
  3. Comprueba que persigues las metas correctas.
  4. Cuestiónate si disfrutas del camino o si por el contrario necesitas aprender a vivir más en el presente.

Una vez hayas abrazado y aceptado ese vacío, podrás tomar acción en la búsqueda de tu propósito.

Ten paciencia. Éste es un tiempo de introspección que ahora necesitas darte para resurgir con energía más adelante. 

Confía en tus posibilidades y deja que surja tu ser creativo de manera natural.

Si te apetece, puedes contarme cómo te sientes y qué es lo que crees que provoca tu vacío interior.

Gracias por leer.

Imágenes: Unsplash

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2 respuestas a “Aceptar el vacío interior”

  1. Hola! Muchas gracias por escribir este artículo. En mi caso, me cuesta mucho aceptar el vacío interno que tengo sin intentar cambiarlo, ponerme a hacer otras cosas frenéticamente, etc. Mi vacío viene de una falta de apoyo interior, de un abandono, falta de amor y seguridad más constante. Me cuesta mucho abrazar el vacío, pienso que debería estar haciendo algo para salir de él, que estoy perdiendo mi tiempo, me critico por no tener hobbies o no tener un trabajo estable que me llene.

    Gracias por leerme y por escribir este artículo.

    Un abrazo,

    Maribel

    1. Hola Maribel. Gracias por comentar.

      Te entiendo… Por un lado es lógico querer mejorar y buscar «hacer otras cosas frenéticamente». Lo que pasa es que a veces no es cuestión de empezar añadiendo cosas, ni siquiera de cambiar nada, sino que el primer paso es aceptarse a una misma y la propia vida tal como es. Y darse tiempo para curar heridas si las hay. Tras ese cambio de actitud también las cosas suelen empezar a ir mejor.

      Y ya desde ese estado de aceptación y apreciación de lo que una ya es, empezar muy poco a poco a incluir hábitos, cambios, mejoras. Pero muy pequeños, si no quieres bloquearte como me pasa a mi cuando me propongo muchas cosas a la vez.

      En fin, no te añadas agobio (aunque te entiendo porque a mi también me pasa, pero es inútil). Acepta que no todo en la vida puede ir como desearíamos, trata de tener una actitud estoica (resiliente) y ante las cosas buenas, agradécelas, no las des por sentado.

      En cuanto a los hobbies, empieza por algo pequeño. Y que sea algo que realmente quieras porque a veces creemos que queremos cosas que realmente no queremos. Es decir, casi todo nos suena muy bonito en otros pero luego tienes que ver si tú te ves haciendo esa actividad, si te llama la atención realmente. Y si es que no, no pasa nada, seguro que hay otra cosa que sí te gusta. Date tiempo. Pero vamos, tómatelo como un juego, que son hobbies precisamente, no obligaciones. 🙂

      Con lo del trabajo lo mismo. Hay que darse tiempo para conocerse. O en eso confío yo también porque tengo trabajo estable pero no me satisface y sigo con mi búsqueda, con mi introspección pero también tratando de aplicar en lo posible, mis talentos, valores, etc. en todo lo que hago y en mi trabajo, aunque no sea mi trabajo ideal y de hecho esté muy lejos de serlo. Creo que tampoco hay que fustigarse tanto con eso. Se trata de sacar aprendizajes de todas las experiencias que la vida nos presenta, no de tener una vida perfecta con un trabajo perfecto y todo perfecto, porque eso no existe.

      O sea, mantener un equilibrio entre querer mejorar y valorar lo que ya se es y lo que ya se tiene, siendo consciente de que algunas personas tendemos a ser «eternas insatisfechas», da igual lo que consigamos (tenlo en cuenta por si eres una de ellas).

      Para resumir te diría básicamente eso, que primero te centres en las cosas simples, en tu actitud. Y ya luego poco a poco en los objetivos o mejoras. Pero sin agobiarse porque sinceramente a mi me agobia muchísimo el leer siempre que hace falta acción y más acción. Pues no, yo creo que no siempre estamos en el momento de tomar acción. A veces simplemente hay que darse más tiempo, escucharse, conocerse y hacer lo que una puede, sin culpas. Son como periodos de hibernación… A mi también me gustaría sentirme siempre en movimiento, alineada y caminando en una dirección que siento que es la correcta pero simplemente mi vida no funciona así.

      Mucho ánimo.

      Un abrazo.

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