Alta sensibilidad, introversión, timidez y ansiedad social

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Alta sensibilidad, introversión, timidez y ansiedad social. Que son conceptos diferentes es algo que digo siempre. Aquí voy a aclarar con mayor detalle el por qué son diferentes. Eso sí, si buscáis definiciones técnicas buscad en otras webs.

Como digo en mi artículo «70 cosas sobre mi y alguna que otra reflexión«, yo soy altamente sensible, introvertida, tímida y, además, tengo ansiedad social. Me preocupa que la gente piense por error que ser introvertido es igual a ser tímido y que ser así implica que sea más probable padecer ansiedad social y por tanto es algo malo.

Por ese motivo, llevaba tiempo con ganas de explicar las diferencias entre estos conceptos. A veces pueden confundirse, incluso entre quienes los conocemos bastante… ¡Cuánto de más entre las personas que no están en absoluto familiarizadas con ellos! Es comprensible hacerse un poco de lío.

Alta sensibilidad, introversión, timidez y ansiedad social

Con este artículo pretendo que entendamos qué son y qué implican cada uno de estos conceptos: alta sensibilidad, introversión, timidez y ansiedad social. Así dejaremos de hacer juicios ya que lo que puede parecer una cosa igual es otra.

Es importante saber lo que son, por separado, y entender que se pueden dar diferentes combinaciones. Por ejemplo, hay personas extrovertidas y altamente sensibles (si crees que es tu caso mira este vídeo y este artículo) y extrovertidas tímidas, aunque no se hable tanto de ellas.

Alta sensibilidad

La alta sensibilidad es un rasgo de la personalidad basado en un sistema neurosensorial más desarrollado que la media de la población. El cerebro registra más actividad de la habitual en diferentes zonas del cerebro. Es un rasgo neutro, ni mejor ni peor. Para saber más puedes leer mi artículo «Cómo saber si eres una persona altamente sensible«.

No basta con hacer un test, hay que leer y profundizar en el tema ya que hay personas que lo están confundiendo con otras cosas (periodos oscuros de la vida y lógicamente intensos para cualquiera, depresiones, trastornos). Ven solo la parte negativa de la alta sensibilidad y le echan la culpa de todos sus males, así que cuidado con esto. Alta sensibilidad no es sinónimo de sufrir.

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Introversión

A diferencia de los extrovertidos, los introvertidos recargan energías en soledad, lo cual no significa que no les guste también la compañía.

En realidad, introversión y extroversión no son más que extremos de un mismo hilo, por eso la infinita variedad de personalidades que hay: la extroversión 100%, la introversión 100%, las del medio… Todas sanas, útiles, maravillosas y respetables por igual (no es mejor el que tiene 50% de cada una…).

A menudo (no siempre) se prefieren actividades en solitario. Pero esto es una preferencia, no algo que se haga por miedo. No es timidez.

Por supuesto, es sólo un tipo de personalidad y la persona no necesita ningún tipo de ayuda puesto que no siente ningún malestar.

Timidez

La timidez es un rasgo de personalidad. El respeto y el cuidado por no molestar al otro son los cimientos de una sana timidez, cualidades que en vez de valorarse positivamente tienden injustamente a menospreciarse o tomarse a burla.

No es tan mala como la pintan, siempre que no sea extrema. La visión negativa que se tiene de ella nos hace un muy flaco favor a las personas tímidas por naturaleza. Y es precisamente debido a esa visión, al entorno, a circunstancias externas… que un rasgo sano y natural se puede convertir en problema llegando a hacer sufrir muchísimo a la persona (por el nuevo nivel elevado de timidez y también por la incomprensión de los demás), pudiendo convertirse en fobia social.

Si tu timidez es sana o no lo es tienes que valorarlo tú, no los demás: ¿te impide hacer lo que quieres hacer? Porque a veces es cierto que hay un elevado grado de timidez que hace que lo pases mal, dificulta tus relaciones, etc. Pero no siempre es así. A veces sucede que una sana timidez desemboca en una extrema por culpa de los juicios del entorno o por múltiples circunstancias.

Para resumir, se podría decir que con una timidez sana aunque uno no está del todo cómodo en situaciones sociales (hasta coger confianza) no las evita, en cambio con la timidez en grado muy elevado el sufrimiento es tal que sí las evita siempre que puede.

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Ansiedad social (fobia social)

A veces en la práctica se usa este término muy a la ligera refiriéndose a la ansiedad que produce una situación concreta. Así que habría que distinguir ese caso de tener ansiedad puntualmente del trastorno de ansiedad social.

El trastorno de ansiedad social implica niveles muy altos de ansiedad en (casi) cualquier situación social. Se siente un enorme miedo a nivel inconsciente. Y por eso, porque es inconsciente, de nada sirve que te digan que algo «no es para tanto» o cosas así.

Esta enorme ansiedad anticipatoria se refiere no solo al momento actual o a los momentos previos, sino que puede empezar días o incluso semanas antes. También se da muchas vueltas a situaciones sociales ya pasadas.

Debido a lo mal que se pasa se evitan estas situaciones siempre que es posible. La vida a menudo gira en torno a la evitación.

Lo peor es que hay que convivir casi constantementente con los efectos del trastorno en sí y, por si eso fuera poco, con la ignorancia de la gente.

La clave para diferenciarlo de la timidez es valorar, no tanto si te pasa esto (pues los síntomas son muy parecidos a los de una timidez fuerte), sino hasta qué punto te condiciona la vida y esta gira en torno a la evitación.

Más sobre la ansiedad social (fobia social)

La fobia social, también llamada con posterioridad ansiedad social es un trastorno de ansiedad recogido en el DSM-V, un trastorno REAL señores y del que por mucho que unos y otros hablemos y escribamos, poco se sabe realmente en cuanto a causas reales de su origen. Generalmente depende de varios factores, genéticos y ambientales, pero jamás se puede generalizar porque la fobia social de cada persona es diferente.

Como se dice en este artículo, hay que tener en cuenta las singularidades subjetivas de cada persona: aunque las conductas evitativas son comunes, «los caminos por los que pueden haber llegado a ellas pueden ser diferentes y singulares en cada caso«. Y por ejemplo «no todas las personas con conductas evitativas tienen sentimientos de inferioridad». Así que dejemos de hacer generalizaciones.

Quería decir también que existe una fina línea entre esto y el trastorno de la personalidad por evitación. Los expertos no se aclaran mucho en cuáles son las diferencias entre estos dos trastornos (ni en si las hay). Parece que con este último la evitación empezaría antes en la vida, estaría más arraigada a la personalidad y se daría en mayor número de situaciones sociales.

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Alta sensibilidad, introversión, timidez y ansiedad social: diferentes conceptos, diferentes causas… mismas reacciones del entorno

Espero que ahora tengas claro que no es lo mismo una persona altamente sensible, que una introvertida, que una tímida, que una con ansiedad social, que una que no habla porque es borde o una que no habla porque está atravesando una depresión aunque quizá no lo parezca desde fuera… La lista podría ser infinita.

Todas tienen en común que algunos de sus comportamientos pueden hacer que se confundan. Pero se diferencian en las causas que llevan a esas personas a comportarse de un modo u otro: un rasgo de personalidad, un trastorno mental, una enfermedad mental, maldad, egoísmo, lo que sea.

Reacciones típicas ante cualquier cosa que parezca timidez

Así que las causas de los comportamientos son diferentes. Sin embargo reaccionamos igual ante «cualquiera que nos parece tímido». Aunque ni lo sea y en realidad simplemente por su introversión necesite espacio o prefiera escuchar sin que ello le suponga ningún problema. Aunque sea que tenga un simple rasgo de la personalidad que deberíamos respetar (la timidez) y que, quizá, tampoco le supone un problema a la persona. O aunque lo que pase es que tiene fobia social o cualquier otra cosa.

En cualquiera de los casos y desde la ignorancia, los padres y el entorno no comprenden a la persona, relativizan lo que le pasa y/o pretenden cambiarla.

Así, reaccionan o bien tratándola con desprecio o burlas (más o menos sutiles), bien forzándola a cambiar sin entender que es introversión o que es un pequeño grado de timidez y no pasa nada. O que por el contrario es un grado alto de timidez o incluso ansiedad social y que por tanto necesita ayuda y no que la fuerces a hacer lo que no puede hacer (empeorando así su problema o generándolo si no lo tuviera).

O bien reaccionan sobreprotegiéndola, que es otra manera de dañar a una persona, creyendo que así le hacen un favor y hasta igual piensan que no se da cuenta cuando en realidad la están haciendo sentir incapaz, inútil y ninguneada.

Cuestión de valores. ACEPTACIÓN y RESPETO

En realidad podría ser muy sencillo, cualquier persona solo necesita una cosa: ser respetada tal y como es y tratada como uno más (y si lo necesita, ayudada, no atosigada ni forzada ni ninguneada).

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El problema es que, mientras aceptar al hablador es la norma en nuestra sociedad y respetarle resulta sencillo desde un punto de vista egoísta ya que, cuando no se hace, el precio a pagar es recibir una mala contestación de él mismo o bien de su nutrido grupo de amigos, respetar al más tranquilo o callado requiere que no solo pensemos en nosotros mismos («uy, no le digo nada porque me da miedo que me la devuelva») sino que pensemos en lo que está bien («no le digo nada porque no tengo ningún derecho a decirle nada; tengo valores humanos y sé que toda persona merece mi respeto»).

Resumen

En resumen, alta sensibilidad, introversión, timidez y alta sensibilidad son cosas bien diferentes, aunque puedan haber comportamientos similares a veces.

Tenemos que respetar a cada uno como es y, si intuimos que algo supone un problema en la vida de la persona (y no en nuestra idea de lo que está bien visto socialmente), entonces pedir ayuda a profesionales y gestionarlo con sumo cuidado y cariño.

Ojalá podamos evitar esos comentarios tan poco afortunados del tipo «pobrecito, es que es muy introvertido». De pobrecito nada, si es introvertido estaría en su salsa si no fuera por tus intromisiones; y si es tímido (en un grado sano), lo mismo. En cambio, si tiene un problema mayor, flaco favor le haces poniéndole etiquetas y haciéndole sentir aún peor.

En todo caso, si crees que puede haber un problema, repito, procúrale la ayuda que (quizá) necesita de un profesional y no te creas lo de «esto lo arreglo yo y punto» porque igual tus métodos hacen más mal que bien (esto último sobre todo por si eres padre o madre de un niño altamente sensible, introvertido, tímido o con ansiedad social).

Espero que hayas visto que no es lo mismo alta sensibilidad, introversión, timidez y ansiedad social. Y si te queda alguna duda aquí estoy.

Me encantará leer en los comentarios tus reflexiones sobre esto.

Gracias por leer.

Imágenes: Unsplash

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