Cuestiona lo que los demás piensen o digan de ti

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En este artículo escribo sobre la importancia de cuestionar lo que los demás piensen o digan de ti, de filtrar sus comentarios y de no hacer propias sus opiniones.

Muy útil también si eres una de esas personas muy dadas a soltar comentarios sobre otras personas.

A lo largo de la vida habrá personas que te digan una cosa (totalmente convencidas de que algo es así o que tú eres así) y otras que te digan precisamente todo lo contrario.

Por ejemplo, puede que alguien diga que eres una persona aburrida. Y que en otro momento otra persona admire tu sentido del humor.

Por lo tanto, ¿qué sentido tiene hacer caso a los demás así sin más, sin pasar esos comentarios por un filtro?

Cuestiona lo que los demás piensen o digan de ti

Que alguien diga que eres de una determinada manera no tiene por qué ser verdad.

Y en el caso de que sea verdad, ¿qué validez tiene la opinión de una persona que hace un comentario sin ningún tipo de contención?

Cuando alguien haga alusión a cualquier característica tuya, afirmando de manera rotunda lo que eres o lo que no eres, tienes dos opciones:

  1. Creértelo sin más
  2. Cuestionártelo

Obviamente te recomiendo la segunda. Puedes cuestionarte lo que los demás digan de ti preguntándote: ¿yo pienso que es así?, ¿siempre o a veces?, ¿alguna vez me han dicho algo así otras personas?, ¿alguna vez me han dicho lo contrario?

Posiblemente, si te cuestionas cualquier afirmación descubrirás que dependiendo del momento, de la época que estás pasando en tu vida, del grupo de personas con el que te relacionas, etc. te habrán podido decir una cosa y en otro momento otra muy diferente.

Yo misma a lo largo de la vida me he encontrado con personas que me han dicho o me han demostrado que pensaban que soy: muy inteligente, muy tonta, callada, habladora, divertida, aburrida, muy seria, muy simpática, responsable, pasota, desordenada, ordenada…

¿Quiénes se supone que tenían razón? Pues aparentemente todos según el momento y según su perspectiva (sus gustos, sus opiniones, sus experiencias, sus formas de ver el mundo). Pero realmente, ni soy tan inteligente, ni tan tonta, ni tan callada, ni tan habladora… Y así con todo.

Lo que pasa es que nadie puede decirte cómo eres o dejas de ser, solo pueden hacer mención a algo que les llama la atención en ese determinado momento o en esa determinada época. Y pudiera coincidir o no con la realidad.

Por lo tanto, solo porque alguien te diga algo no debes dar por hecho que sea la verdad absoluta. Es simplemente una opinión basada en su propia percepción.

Preocúpate por lo que otros piensen de ti y siempre serás su prisionero.

Lao Tsé

El problema es que no sepas quién eres y que vayas por la vida creyéndote todo lo que oyes sin cuestionártelo. Por si acaso, no te creas nada de lo que nadie te diga (sea positivo o negativo) y pásalo por tu propio filtro (las preguntas de arriba, si te sirven).

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¡PINÉAME!

Cuestiona lo que los demás piensen o digan de ti (aunque quizá sea verdad)

En ocasiones, lo que opinen puede ser verdad pero eso no justifica la forma en que nos lo dicen o, directamente, que nos lo digan. ¿O es que si eres poco inteligente está bien que venga alguien a recordártelo? ¿Aporta algo bueno?

¿Y por qué no todos vemos que está igual de mal criticar, juzgar o mencionar (que para el caso es lo mismo) cualquier otro aspecto del carácter (y también del físico lógicamente)?

Hay quien se cree con derecho a decirte lo que aparentas. Si muy mayor, si muy joven, muy guapo, muy feo, muy negro, muy blanco, muy alto, muy bajo, muy callado, muy hablador. Yo no soporto a las personas que entran a valorar cómo es otra persona. Al fin y al cabo, si eres de un modo u otro, creo que ya te habrás dado cuenta y no necesitas que venga nadie a decírtelo. Pero desgraciadamente hay muchas personas entrometidas y maleducadas.

Es súper importante responder en estos casos, dejar claro lo que opinas al respecto.

Ejemplo 1: alguien te dice que has engordado.

Posible respuesta: «Gorda o delgada, estoy a gusto en todas mis formas.»

Otra posible respuesta: «Eso tiene solución, a diferencia de tu mala educación.»

Ejemplo 2: alguien te dice que hablas poco.

Posible respuesta: «Si el silencio te incomoda igual es que tienes mucho ruido en tu interior» o «Soy más de hacer que de hablar».

Como menciono en mi artículo sobre consejos para enseñar a un niño a defenderse (que también puede resultar útil para muchos adultos ya sea para defenderse mejor ellos mismos o para no caer en el error de dar ciertos consejos) «por mi experiencia esa idea de «a palabras necias, oídos sordos» por lo general está sobrevalorada» y «es mejor contestar, defenderse (no de manera agresiva aunque sería mejor que no hacer nada) y no reprimir la rabia».

Cuestiona lo que los demás piensen o digan de ti (puede ser fruto de la ignorancia)

Además de maleducada, una persona que hace un comentario referente a otra puede ser ignorante por no reconocer que lo que para unos es positivo para otros es negativo, lo que para unos es entretenido para otros es aburridísimo, lo que para unos es digno de admirar para otros es razón para criticar, etc. Y por no asumir que cada persona tiene unos rasgos diferentes (por ejemplo, unos más orientados a la extraversión y otros a la introversión) y todos son valiosos, útiles y maravillosos.

Yo por ejemplo prefiero mil veces la profundidad de una persona callada que «vale más por lo que calla que por lo que dice». Pero también valoro el don de la palabra. En cualquier caso jamás se me ocurriría criticar al hablador cuando me resulta pesado por mucho que me guste el silencio. ¿Por qué a la inversa sí sucede?

En definitiva, si profundizas en lo ocurrido descubrirás que la verdad sobre ti solo la sabes tú mismo. Lo que te digan los demás son solo opiniones, juicios sobre cómo te perciben basados en sus conocimientos limitados.

Imagínate que nunca hubieras oído hablar de la introversión (o que no supieras lo que es realmente) y que casualmente todas las personas con las que te hubieras relacionado fueran extravertidas. En ese caso, desde ese sentirte diferente sería difícil que no te hubieras creado la creencia de que hay algo malo en ti… Pero es que si nunca hubieras oído hablar de la extraversión y todas las personas del mundo excepto tú fuesen introvertidas, ocurriría exactamente lo mismo.

Por lo tanto, asume que siempre hay un margen de error en la percepción de las cosas porque nuestras experiencias y nuestros conocimientos suelen ser limitados. Los tuyos y los de los demás.

Resumen

Cuestiona lo que los demás piensen o digan de ti aplicando siempre el sentido común (una de las habilidades de un pensador crítico).

Analiza todo lo que te llega y diferencia cuándo, por ignorancia, te dicen algo desagradable pero con buena intención y cuándo viene con mala intención. Pero en cualquier caso, dado que las buenas intenciones no están reñidas con la ignorancia, pásalo por el filtro: ¿yo pienso que es así?, ¿siempre o a veces?, ¿alguna vez me han dicho algo así otras personas?, ¿alguna vez me han dicho lo contrario?

Y por supuesto, en el momento trata de expresar tu punto de vista siempre que sea posible. Di algo, lo que sea, pero manifiesta lo que tú piensas (aunque sea de manera concisa, al menos inténtalo).

Filtra todo lo que te llega porque sino, si te apropias de percepciones y opiniones ajenas con las que ni siquiera estás de acuerdo, te puedes hacer mucho daño.

Gracias por leer.

Imagen: Unsplash

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