Desesperación y crisis existencial

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En medio de una crisis existencial la clave es gestionarla, no dejar que te domine o que te paralice ni pretender encontrar una solución rápida y perfecta sin haber tenido las experiencias necesarias. Pero no es nada sencillo. Desesperación y crisis existencial están estrechamente relacionadas.

Cuando me escribió una persona preocupada por el futuro, por el sentido de la vida y por el miedo a varias cosas (a la imperfección del mundo, a fracasar, a amar, a mostrarse, a los cambios…), me salió una larga respuesta.

Que haya personas tan desesperadas me llega dentro porque sé lo que es. He pasado por varias crisis existenciales hasta aprender a afrontarlas (en vez de ignorarlas).

A mi me ayuda leer a otras personas cuando escriben desde el corazón y desde su experiencia así que aquí va mi respuesta a esta persona, con posteriores modificaciones, por si a alguien más le puede servir:

Desesperación y crisis existencial

A continuación, te muestro por fases cómo considero que habría que proceder en una situación así de malestar, incertidumbre, bloqueo, desesperación y crisis existencial:

★ Fase 1: cambia tu perspectiva

★ Fase 2: sal del bloqueo y la desesperación

★ Fase 3: analiza e investiga

Fase 1: cambia tu perspectiva

Primero, creo que deberías aceptar que sí, el mundo es cruel a veces. Pero eso no quiere decir que no haya bondad. Tanto decir que todo es horrible y que todos son crueles como afirmar que todo y todos son maravillosos sería mentir.

Desgraciadamente la vida no nos debe nada. Somos una especie que lucha por la supervivencia (no estamos hechos para ser felices ni buenos sino para asegurarnos de que nuestros genes continúan después de nosotros). El por qué de todo y si hay algo más allá de eso dependerá de tus propias opiniones y creencias, que si no las tienes se irán formando. Pero sobre todo: todas son respetables.

Parece que estás en un periodo de transición, de cambios internos, de crecimiento, de darte cuenta de que la vida no es siempre como nos gustaría. Y esto a menudo duele. Pero lo mejor que puedes hacer es aprovecharlo de la mejor forma posible.

Intenta alejarte del dramatismo. Valora las circunstancias y oportunidades reales. Hoy por hoy tengas el problema que tengas hay cursos (para ganar autoestima, para conocerte, etc), psicólogos, diferentes estilos de vida y trabajos que probar. En fin, sé objetiva.

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¡PINÉAME!

Sobre lo que dices de que crees que fracasarás y que no eres la que eras… Que no eres la misma es cierto y, aunque aún no lo sepas, no tiene por qué ser malo.

Y está en tu mano averiguar qué te lleva a pensar que fracasarás y cambiar las tornas (como veremos en la siguiente fase).

En cualquier caso ten en cuenta que cuando te valores más, tanto a ti como a tu vida, tal cual es en este momento, tu definición de éxito o autorrealización cambiará, sea lo que sea lo que todavía no funcione como te gustaría.

Fase 2: sal del bloqueo y la desesperación

Para empezar, las veces que yo me he encontrado en un momento similar de bloqueo y de desesperación esto es lo que hacía:

  1. Moverme, ponerme música y bailar, hacer ejercicio en casa, caminar, salir con la bici… Cuando estoy quieta mucho tiempo no soy capaz de pensar bien y lo veo todo negro.
  2. Escribir en mi diario sobre todo lo que me preocupa así tenga que estar horas quejándome y despotricando sobre el papel. Escritura libre o guiada como con estos ejercicios de escritura para afrontar las dificultades.
  3. Pasar tiempo en soledad. Esas épocas no son para aparentar que todo está bien. Son de introspección y de crecimiento personal. Y con ciertas distracciones y relaciones eso es imposible.

Has de ser creativa y añadir soluciones que apliquen para despejar tu mente.

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Fase 3: analiza e investiga

Una vez estás más serena ya puedes empezar a analizar todo aquello que te pasa para buscar soluciones.

Puedes hacerlo releyendo lo que escribiste en tu diario y a partir de ahí, desde la calma, investigar, buscar libros, artículos y cursos que te acerquen a solucionar el problema, aplicando lo que proponen.

Por ejemplo, dices que tienes miedo al fracaso, a amar, a ser tú misma… bien, todos tenemos miedos. Pero no tienen por qué seguir siendo siempre tan intensos.

Al principio limítate a aceptar todo miedo que surja como la emoción natural que es. Y después trata de indagar y encontrar de dónde surgen esos miedos, si hay un denominador común y cómo podrías superarlos, de uno en uno.

Reflexiones propias y conclusión

Te recomiendo que dediques tiempo a todo esto y que tengas paciencia, que disfrutes de cada periodo de tu vida, por más gris que ahora te parezca.

Algún día echarás la vista atrás y lo que más rabia te dará no serán los contratiempos de la vida (que con el tiempo se resuelven, se superan o se manejan mejor, o no, pero nada ganas preocupándote) sino haberte preocupado tanto por todo.

Ojalá simplemente hubiese aceptado en cada momento la incertidumbre, las decepciones, las malas experiencias, la incomodidad… Y hubiese disfrutado de lo que sí tenía en cada momento.

Pero sé que lo hice lo mejor que supe y me alegro de los aprendizajes conseguidos.

Las crisis existenciales sirven para reflexionar sobre muchísimas cuestiones. Además de que una crisis bien gestionada te aporta mucho autoconocimiento, sabiduría y empatía.

Muchas personas viven desconectadas por completo, evadiéndose constantemente porque el ruido de su interior las asusta. Así que agradece tu sentido crítico. El hecho de plantearte este tipo de cosas y ser consciente de tu insatisfacción es ya un gran primer paso.

Por último, encuentra la forma de disfrutar del proceso en sí y date tiempo.

Espero que todo esto te haga reflexionar y te sirva de alguna manera.

Gracias por leer.

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