Desesperación y crisis existencial

En medio de una crisis existencial la clave es gestionarla, no dejar que te domine o que te paralice ni pretender encontrar una solución perfecta sin haber tenido las experiencias necesarias.

Cuando me escribió una persona preocupada por el futuro, por el sentido de la vida, por el miedo a varias cosas (a la imperfección del mundo, a fracasar, a amar, a mostrarse, a los cambios,… pero en definitiva y como yo lo veo: a darse cuenta de que tanto ella, como su vida y el mundo, son imperfectos) me salió prácticamente un artículo así que se me ocurrió compartirlo.

Me da mucha pena que haya personas que se sientan tan desesperadas porque sé lo que es. He pasado por varias crisis existenciales hasta aprender a afrontarlas.

A mi me ayuda leer a otras personas cuando escriben desde el corazón y desde su experiencia así que aquí va mi respuesta a esta persona, por si a alguien más le puede servir:

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Desesperación y crisis existencial

Primero, creo que deberías aceptar que sí, el mundo es cruel a veces. Pero eso no quiere decir que no haya bondad. Tanto decir que todo es horrible y que todos son crueles como afirmar que todo y todos son maravillosos sería mentir.

Desgraciadamente la vida no nos debe nada. Somos una especie que lucha por la supervivencia (no estamos hechos para ser felices ni buenos sino para asegurarnos de que nuestros genes continúan después de nosotros). El por qué de todo y si hay algo más allá de eso dependerá de tus propias opiniones y creencias, que si no las tienes se irán formando. Pero sobre todo: todas son respetables.

Dicho esto, parece que estás en un periodo de transición, de cambios internos, de crecimiento, de darte cuenta de que la vida no es siempre como nos gustaría. Y esto a menudo duele. Pero la tolerancia a la frustración es muy útil en muchos momentos de la vida y tras estos periodos se gana mucha.

Eso sí, intenta alejarte del dramatismo y ser más objetiva. Valora las circunstancias y oportunidades reales. Hoy por hoy tengas el problema que tengas hay cursos (para ganar autoestima, para conocerte, etc), psicólogos, diferentes carreras o profesiones que probar. En fin, sé objetiva. Y si te cuesta seguir los consejos, date tiempo, no te culpes encima que ya bastante tienes en la cabeza.

Dices que tienes miedo al fracaso, a amar, a ser tú misma,… bien, todos tenemos miedos. Pero no tienen por qué seguir siendo siempre tan intensos así que no te agobies. Creo que estás algo desesperada. Yo estuve así algunas veces. Te diré lo que hacía:

  1. Moverme, hacer ejercicio en casa, caminar, lo que sea. Cada día o cada dos. Cuando estoy quieta mucho tiempo no soy capaz de pensar bien y lo veo todo negro.
  2. Escribir un diario. Escribir sobre todo lo que me preocupa así tenga que estar horas quejándome y despotricando sobre el papel.
  3. Pasar tiempo en soledad. Esas épocas no son para aparentar que todo está bien. Son de introspección y de crecimiento personal. Y con ciertas distracciones y relaciones eso es imposible.
  4. Leer libros y artículos enriquecedores
  5. Investigar y/o hacer cursos que te acerquen a solucionar el problema

Has de ser creativa y añadir soluciones que apliquen para solucionar tus problemas.

Sobre lo que dices de que crees que fracasarás y que no eres la que eras, te entiendo bien, yo me sentí igual cuando terminé ingeniería civil y mucho tiempo después. Por mi experiencia te digo que lo de que no eres la misma es cierto y, aunque aún no lo sepas, no tiene por qué ser malo. En esto tendrías que ahondar y ver qué pasa, si no te ves trabajando en ese entorno, si no te gusta, etc. Y luego investigar opciones. No pasa nada, no tienes que tratar de encajar en algo determinado. Tienes que encontrar formas de vida que encajen contigo. Confía en que si avanzas en esa dirección lo natural es que lo consigas.

Pero desde ya te digo que tu definición de éxito o autorrealización cambiará cuando te valores más, tanto a ti como a tu vida, tal cual es en este momento.

Te recomiendo que dediques tiempo a todo esto (por la importancia que tiene) y que tengas paciencia, que disfrutes de cada periodo de tu vida, por más gris que ahora te parezca. Porque algún día echarás la vista atrás y solo te dará rabia haberte preocupado tanto por todo, no tanto los contratiempos de la vida. Al menos eso me pasa a mi.

Dicen que al final te arrepientes más de lo que no has hecho que de lo que sí has hecho. No sé si al final del todo será así pero lo que sé es que hoy por hoy cuando miro en retrospectiva no me arrepiento tanto de “no haber hecho” porque sé que lo intenté con los recursos que tenía en ese momento, que lógicamente no eran tantos como si ahora volviese a revivir esos momentos.

Pero de lo que sí me arrepiento es del exceso de preocupación y de haber sufrido “demasiado” o más de lo necesario: por el futuro, por lo que los demás pensasen, por lo que pudieran decirme o hacerme, por lo que me habían dicho, por ese chico que pasaba de mi, por ese otro que podría haber sido una pareja si yo no hubiese estado tan preocupada por lo que podría pasar, por si el otro era adecuado o no, por qué camino profesional elegir, etc.

Ojalá simplemente hubiese aceptado en cada momento las decepciones, las malas experiencias, la incertidumbre,… Y hubiese pasado a otra cosa sin darle más vueltas de las necesarias, confiando en que todo pasaría porque la vida es un continuo subir y bajar.

Así me hubiera ahorrado mucho sufrimiento.

Ojalá hubiese decidido no adelantarme jamás en mis conclusiones, para no pasarme de crédula algunas veces ni de desconfiada en otras.

Ojalá, en definitiva, hubiese decidido no preocuparme tanto por los problemas que ya no tenían solución ni por las preguntas que todavía no tenían respuesta (al final las tendrán).

Y ojalá cuando sentía que mis problemas no tenían solución no me hubiese añadido otro peso más: el peso de la culpa. La culpa por no ser perfecta ni tener una vida perfecta. Qué estupidez sentirse culpable por algo así, teniendo en cuenta que somos una especie imperfecta.

Las crisis existenciales sirven para reflexionar sobre este tipo de cuestiones. Y con suerte todavía nos quedan años para vivir en coherencia con las nuevas ideas que la crisis nos ha descubierto.

Por último, agradece tu sentido crítico. Ese que te hace plantearte este tipo de cosas y ser consciente de tu insatisfacción. Veo a mi alrededor a muchas personas que viven desconectadas por completo, evadiéndose constantemente porque el ruido de su interior las asusta. Así que el hecho de reflexionar sobre este tipo de cosas es ya un gran primer paso.

Espero que leer esto te haga reflexionar y que te sirva de alguna manera.

Me encantará leerte en los comentarios.

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