Fobia social y fortaleza

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En este artículo voy a escribir sobre fobia social y fortaleza. Quiero que recuerdes lo fuerte que eres por el hecho de vivir un día tras otro con fobia social, algo que te condiciona y hace de tu vida una lucha constante. Espero que encuentres aliento aquí y sobre todo que recuerdes ser tú misma ese bálsamo cuando lo necesites.

Pienso que muchos de los problemas mentales surgen o se agravan como consecuencia de una enorme falta de comprensión y aceptación de las diferentes personalidades. Por eso, como siempre, intento despertar una pizca de la apertura mental y sensibilidad que nos falta como sociedad para no hacernos aún más daño unos a otros con tanta ignorancia.

A mi manera, intento inspirar tolerancia y respeto hacia lo que no conocemos ni entendemos. No hay que esperar entender a alguien para respetarle.

Por cierto, el 1 de octubre se celebra el día mundial de la fobia social. Si quieres puedes leer este artículo que publiqué hace un año con ese motivo.

Fobia social y fortaleza

Timidez o fobia social

Un tímido no necesita un estilo comunicativo agresivo para mostrar fortaleza. Es fiel a su estilo y eso no es ser débil. Sabe que la fortaleza es otra cosa y que a menudo no se ve desde fuera.

Desgraciadamente, la timidez se suele considerar una debilidad, cuando en sí misma es una cualidad natural que no es ni buena ni mala. Dependerá de en qué grado se de y cómo te condicione por sí misma (no por las opiniones ajenas fruto de la ignorancia o de costumbres culturales). Por ejemplo, si eres tímido y eso te hace ser más prudente, observador, concentrado en lo que haces y empático, ahí tienes algunas virtudes. Si te limita a la hora de perseguir lo que quieres, entonces sí te está perjudicando. Pero ese análisis podría hacerse con cualquier cualidad. Ser muy hablador podrá ser positivo para muchas cosas (en esta sociedad para demasiadas, por desgracia). Pero si quieres estudiar, investigar o escribir, poco útil te va a ser tener la necesidad de hablar a menudo.

Por otro lado, a veces no es timidez, sino que es un trastorno de ansiedad social o un trastorno de la personalidad por evitación. Y es muy injusto comparar a alguien con un problema mental con otra persona que no lo padece y calificarla como débil. Cuando lógicamente alguien que ha de afrontar la vida con problemas mentales es una persona fuerte, aunque su imagen no te transmita eso.

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Fobia social y fortaleza

Hay montones de personas en el mundo con fobia social viviendo su invisible fortaleza desde el silencio y la oscuridad, sin ser vistas ni reconocidas por nadie pero luchando día tras día por las cosas más simples.

Muchas veces el mero hecho de vivir con, y a pesar de, aquello que te ha tocado en la vida, implica ser fuerte.

Nadie puede juzgar qué tan fuerte o débil eres si no ha estado en tu piel, si no conoce todas y cada una de tus vivencias desde el preciso instante en el que empezaste a existir. Además de con qué cualidades ya naciste (por ejemplo una alta sensibilidad). O condiciones, quizá invisibles a los ojos, como sucede con el síndrome de Asperger (que no es ningún trastorno ni enfermedad pero sí una condición que te hace funcionar diferente a la mayoría), a menudo invisible especialmente en mujeres. Si te interesa saber más pásate por mi tablón de Pinterest sobre síndrome de Asperger.

Conclusión

Ser tímido no es ser débil. Ni es tener un problema. El problema puede surgir cuando no se acepta la personalidad innata de la persona, con timidez incluida.

Por otro lado, a veces, donde tú ves timidez hay algo mucho más grande y complejo y eso sí es un problema y produce mucho sufrimiento a quien lo padece. O bien, hay algo de base que no es ningún problema, que es simplemente una manera diferente de estar en el mundo (por ejemplo, el síndrome de Asperger) pero la incomprensión sobre esto es lo que ha provocado que se desarrollen problemas.

El trastorno de ansiedad social podría haberle pasado a cualquiera. Que nadie se piense tan superior como para creer que no es así. Y que nadie (empezando por uno mismo) compare sus esfuerzos y logros con los de quienes no padecen esto.

Mide tus esfuerzos en función de lo que consideras que tú, siendo tú, con depresión y ansiedad social incluidas pero con muchas otras cosas, sí podrías hacer. Y compara eso que podrías hacer con lo que realmente haces. Pero no para juzgarte sino para que veas que tienes margen, que hay cosas «sencillas» y pequeñas que puedes hacer para mejorar tu situación. Siempre hay margen, siempre se puede mejorar y empeorar.

Recuerda esa fortaleza dentro de ti, a pesar de lo dolorosas que sean tus circunstancias de vida y a pesar de que sientas que casi nadie a tu alrededor es capaz de vislumbrarla. La tienes. No lo olvides nunca.

Si te he transmitido algo con mis palabras y te apetece escribir abajo un comentario estaré encantada de leerte.

Gracias por leer.

Imágenes: Unsplash

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2 respuestas a “Fobia social y fortaleza”

  1. Hola Verónica! Que gusto volver a leerte☺️
    Creo que lo más importante es aceptarse a una misma como es, a mí me ha costado años hacerlo, es más creo que nunca lo hice hasta ahora que estoy empezando a leer y a coger mucha información al respecto para entender cómo me siento. Estoy de acuerdo cuando dices que la timidez no es un rasgo de debilidad, y sólo los que hemos vivido fobia social sabemos la fuerza que hay que sacar, a veces sobrehumana, para vivir el día a día.
    Es una tarea ardua el desarrollo personal y espiritual pero gratificante cuando se empieza a vislumbrar el camino.
    Gracias por escribir, desde que he empezado a leerte me has ayudado mucho y he visto que no estaba sola en mis sentimientos.
    Un saludo.

    1. Gracias a ti, Luisa, por seguir leyéndome después de tanto tiempo y por tus comentarios. Te lo agradezco mucho. En cuanto a la fobia social yo siempre digo que el mayor sufrimiento es la incomprensión de los demás, cómo lo relativizan o bien lo magnifican y tratan de «arreglarte» en vez de aceptarte y adaptarse a tus necesidades. Podrían ponérnoslo mucho más fácil y es justo esa incomprensión lo que agrava nuestra fobia social convirtiéndose en un círculo. Sin duda somos muy fuertes y hemos de recordarlo, sin esperar que nadie más lo entienda al no corresponder muchas veces nuestros esfuerzos con nuestros resultados y logros visibles.
      Un abrazo grande.

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