Qué hacer si te dicen que hablas poco

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Qué callada estás. Me lo han repetido a lo largo de la vida. Siempre me ha dado rabia que los demás consideren negativo algo que para mi es neutro. Debería ser lo natural hablar cuando uno quiere, sea mucho o poco, sin tener que recibir comentarios. Por eso en este artículo te voy a explicar qué hacer si te dicen que hablas poco.

¿Hablo poco? Según donde y con quién sí. Como norma general prefiero observar y hablar solo cuando tengo algo que decir, no por el mero hecho de hablar, como por obligación. Ser callada a priori no me supone ningún problema. El problema me lo provocan algunas personas con sus comentarios.

Algunos creen que si no hablas es porque estás mal. O porque eres tonta, sosa o aburrida. Les cuesta comprender que para algunas personas (especialmente las introvertidas) hablar puede ser apasionante a veces pero no siempre necesitamos estar parloteando sin parar.

Por lo general, la sociedad ha asumido que está mal decirle a alguien lo gordo, tonto o feo que es y que generalmente también es incómodo comentar lo atractiva, inteligente y simpática que nos parece o no la otra persona. En cambio parece que lo de opinar sobre el nivel de palabras que sueltas todavía no está mal visto.

«¡Cuánto has hablado hoy!», «no hables tanto que me vas a dejar sordo» u otro tipo de comentarios que algunas personas sueltan con ironía (unas veces a mi y otras yo era testigo de cómo se lo decían a alguna otra persona y me daba mucha rabia aunque me quedaba en silencio, de lo que me arrepiento) me parecen muy hirientes e injustos. De ahí este artículo.

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Qué hacer si te dicen que hablas poco

Tenemos que tratar con personas que, unas veces por ignorancia, otras por maldad, nos van a soltar comentarios recordándonos que hablamos poco. Como si no lo supiéramos ya y como si pensaran que mencionándolo van a conseguir que hablemos más (cuando más bien sucede lo contrario).

Por todo lo anterior he pensado compartir unas ideas a tener en cuenta para que sepas qué hacer si te dicen que hablas poco. Para que no vuelvas a vivir esa experiencia que todas las personas calladas hemos vivido más de una vez de que te digan algo al respecto, no sepas ni qué contestar ante eso que consideras una falta de respeto (seguramente tú no le vas soltando a nadie comentarios sobre su personalidad, sobre lo callado o hablador que te parece o lo bien o mal que te cae, al menos cuando no hay confianza) y te quedes con esa sensación de frustración e impotencia durante mucho tiempo después.

Encuentra tus motivos para hablar poco

En primer lugar, es importante que sepas por qué tú en concreto hablas poco. Encontrar tus motivos es lo que te va a ayudar primero a entenderte mejor a ti misma. Y después a tener la seguridad, fuerza y determinación para defender tu propia forma de ser ante otros.

Múltiples motivos posibles

Hay personas que hablan poco porque se creen mejor que nadie (no conozco a ninguna pero imagino que las habrá), hay personas que hablan poco por inseguridad, otras por timidez, otras por ansiedad social, otras porque no soportan la falta de autenticidad inherente a la mayoría de conversaciones o porque debido a su introversión prefieren escuchar, hablar de tonterías generalmente se les hace un mundo (aunque no siempre) y cuando socializan necesitan sentir que realmente conectan a un nivel más profundo con la otra persona o que profundizan en un tema.

La introversión es un rasgo tan natural como la extroversión, no tan común pero tampoco tan raro. Se estima que hay entre un 30-50% de introvertidos en el mundo pero no es fácil de determinar porque la introversión – extroversión es un continuo y normalmente no somos 100% una cosa u otra.

Hay muchas personas para las que hablar es agotador (algunas introvertidas y muchas PAS) y miden sus palabras para poder tener energía para el resto de actividades del día. Y hay personas que según la situación tendrán un motivo diferente para hablar poco.

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Explico esto porque no hay que generalizar. Es decir, estar callada no implica estar aburriéndote, ser engreída o morirte de timidez. Pero igual en algunos casos concretos sí sea esa la causa.

Introversión, sensibilidad y conversaciones sin sentido

La mayoría de las veces las conversaciones van de criticar, de quejarse o de temas superficiales y aburridos, sin sustancia.

Para mi son conversaciones hirientes cuando se basan en la superficialidad y se comenta o se critica el físico o el carácter de otras personas.

Y son aburridas, cuando repiten una y otra vez las mismas historias, anécdotas del pasado o las mismas quejas de siempre sobre lo mal que está todo, sobre temas burocráticos, sobre el dinero…

A menudo, las conversaciones son insípidas, repetitivas, aburridas, centradas en el aportar algo, lo que sea, y no en el escuchar (de lo que te das cuenta cuando hablas y sientes que no te escuchan y que solo están preocupados por lo próximo que van a decir) con el único fin de hablar por hablar porque la mayoría no soporta el silencio ni por unos pocos instantes.

Especialmente las personas altamente sensibles sabemos apreciar muy bien el tono, el sentido más allá de las palabras, la profundidad de la conversación, si nos escuchan de verdad o no, si de veras les importa lo que pensamos y podamos decir o simplemente quieren llenar un vacío o silencio. Y somos más sensibles a todo tipo de sensaciones o comentarios desagradables (así como estimulantes o inspiradores) que escuchamos sobre otras personas o sobre cualquier tema en general.

Cuáles son mis motivos para hablar poco

Yo por ejemplo a veces no hablo por timidez, porque me siento insegura hasta que cojo confianza o porque no me siento cómoda en grupos grandes. Pero otras veces no hablo porque siento que no tengo nada que aportar en esas conversaciones, porque siento que no tengo nada en común con esas personas. Y otro millón de veces no hablo simplemente porque no tengo energía.

Entiendo que hay personas que necesitan socializar casi sin parar y lo respeto. ¿Por qué no pueden ellos respetar que mis necesidades (y las de muchos introvertidos) son diferentes? Necesito más soledad, más silencio, más introspección. Y cuando puedo tener esto me siento genial.

Eso no quiere decir que no hable o que no me relacione. Lo hago pero no casi las 24h como hacen otros, lo cual a mi me parece una locura (aunque lo respeto). El esfuerzo que hay que hacer para entender al diferente es mutuo. A mi me cuesta entenderles pero lo hago. Y ellos deberían hacer lo mismo.

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Riéte y contesta con serenidad

Tómatelo con humor, sonríe e incluso riéte (ya sea por dentro o también por fuera) cuando te digan que hablas poco. Lo peor que puedes hacer es sentirte afectada, ponerte a la defensiva contestando mal y «dándoles la razón sobre lo borde o rara que eres» o bien no reaccionando «dándoles la razón sobre lo débil que pareces» y después seguir dándole mil vueltas al comentario y martirizándote.

Decir algo con educación en ese momento es muy liberador. Así que estaría bien que la próxima vez que alguien te diga algo tú tengas una respuesta.

Qué puedes decir si te dicen que hablas poco

A continuación, te dejo algunas frases que puedes decir con serenidad y sonriendo. Según la situación y lo atacada que te sientas será más conveniente usar una u otra (o igual se te ocurre otra mejor).

«Soy más de observar y escuchar.»

«Soy más de hacer que de hablar.»

«¿Por qué todos tenemos que ser habladores? ¿Qué tiene de malo ser callado?»

«Tengo / debería tener derecho a hablar cuando quiero.»

«Todavía no me he perdido ninguna conversación interesante.» (esta solo si la otra persona ha sido borde y quieres responderle de la misma manera…)

«En mi mundo ideal todos serían como yo» para dejar claro que estás encantada con tu personalidad y que lo que para ellos es negativo para ti es maravilloso y, puestos a elegir, preferirías un mundo de personas calladas.

Esta frase la leí en un artículo de «La mente es maravillosa» y me encantó:

«Hay quien encuentra el silencio algo incómodo e insoportable… tal vez sea porque tienen demasiado ruido en su interior.»

Para usarla la he convertido en «Si el silencio te incomoda igual es que tienes mucho ruido en tu interior». Nunca la he utilizado pero creo que podría serme útil alguna vez.

Más que lo que digas es importante cómo lo digas

Lo ideal es que transmitas seguridad, paz interior, bienestar contigo misma, que no tiene nada de malo hablar poco y que no eres ni mejor ni peor por ello.

De veras te recomiendo que tengas alguna respuesta preparada para cuando llegue el momento.

Sobre todo digas lo que digas que te salga desde la serenidad, la paz interior y la actitud firme de una persona que se ama a sí misma, que comparte lo que piensa con determinación (quizá con pocas palabras pero las justas) y que al mismo tiempo no necesita cambiar la opinión de nadie.

Puedes inspirarte en estas opciones que te he dejado y elegir alguna de ellas (o varias) y modificarlas para que te sientas cómoda con las palabras utilizadas. Tiene que ser algo que creas que te puede salir de forma fácil llegado el momento.

Qué podrías haber dicho si te dijeron que hablas poco

Si hace poco has pasado por una situación así te recomiendo algo que va genial para gestionar esas emociones. Revive la situación pero esta vez dando esa respuesta final que los deje a todos callados. No importa tanto que sea una respuesta explosiva y con el poder de dejarlos a todos pasmados o no. Lo importante es que reacciones y así no te sientas impotente después, con la sensación de no haberte defendido.

No te sientas culpable. Es un ataque en toda regla (como he dicho antes a la mayoría no se nos ocurre mencionar ningún aspecto del físico o de la personalidad de la otra persona en su cara) y es normal quedarse en blanco al principio. Por eso te recomiendo que practiques esto antes.

Piensa qué dirías y revive la situación contestando como te hubiera gustado.

Ámate

Solo si te amas lo suficiente eres capaz de tomarte estas cosas con humor.

Si no te amas, solo te importa lo que los demás piensan y le das más valor del que tiene a todo tipo de comentarios, sin importar su contenido ni procedencia.

A cada cosa la importancia que tiene

Si te amas, te importa lo que los demás piensan (claro, somos humanos) pero sabes muy bien qué piensas tú al respecto y al resto de consideraciones le das el valor que tienen, ni más ni menos (no porque te creas mejor que nadie sino porque nadie te conoce mejor que tú y por tanto nadie puede opinar sobre ti misma mejor que tú). Las opiniones de los demás las filtras, reflexionas sobre por qué te ha dolido tanto, cuál es la parte verdadera del comentario que te han hecho y cual es la parte falsa (por ejemplo la parte verdadera puede ser que hablas poco en determinados entornos, la parte falsa podría ser que no hables nunca, que seas rara o que seas tonta, aunque esa persona pueda no haberlo percibido de la misma manera).

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Para amarte necesitas entender tu personalidad con lo que se conoce como fortalezas y debilidades pero que en realidad son un conjunto de cualidades que a menudo son rasgos neutros, ni buenos ni malos o según el momento. O sea, puedo ser callada a veces y habladora otras. Puedo ser simpática a veces y distante otras. Y no necesariamente tiene que ser bueno o malo ser callada, habladora, simpática o distante. Simplemente son cualidades neutras en un principio y con todas ellas puedes estar satisfecha en según qué situación. Lo que realmente importa es qué piensas tú al respecto en cada situación.

Amarte implica que no permitas que nadie te haga sentir mal (ni por no ser Claudia Schiffer, ni por no ser Albert Einstein, ni por no ser Tonny Robbins; o sea, ni por no ser la más guapa ni la más inteligente ni la más carismática). Es decir, que sea más grande el amor incondicional hacia ti tal como eres sin cambiar nada, que el interés por tener un tipo determinado de cualidades y la preocupación por lo que los demás piensen de ti.

Saca algo útil

Tras ese filtro que hagas de las opiniones de los demás, incluso en el caso de que la otra persona sea una imbécil o maleducada, quizá puedes sacar algo útil.

Quizá algo de lo que te dicen es algo que tú también deseas cambiar. Adelante en ese caso. Sería como sacar la critica constructiva. O quizá no es algo que te han dicho sino algo que te han recordado. Por ejemplo, el deseo de hablar con más seguridad, de intervenir y compartir tu opinión más a menudo o de saber defenderte de los comentarios basados en lo mucho o poco que hablas.

Sea lo que sea para que de verdad sea útil y beneficioso para ti tiene que basarse en un verdadero interés, uno que surja de tu interior.

Como dije antes, lo que de verdad importa es lo que tú piensas al respecto. En un principio casi cualquier cualidad es correcta. El problema es que tú no estés conforme con tu comportamiento en algún momento determinado. Y en ese caso convendría que, antes de cambiar nada, analizaras el por qué de dicha actuación. Por ejemplo, ¿por qué he estado tan callada si quería hablar?, ¿por qué he sido tan distante si no quería serlo? o ¿por qué en esa otra situación me he mostrado simpática cuando desearía haber sido distante?

Explica tus necesidades

Convendría que cuando tengamos oportunidad expresemos nuestras necesidades a las personas que son importantes para nosotros, si es que no las conocen aún. Sé que no es fácil y que muchas veces no obtendremos el resultado deseado: que nos comprendan. Pero podemos darles la oportunidad.

En la sociedad occidental en la que vivimos está muy bien vista la extroversión y lo contrario no se valora, en parte porque no se conoce. Estamos muy acostumbrados a ver con buenos ojos al que se hace notar, al que habla mucho. Y cuando nos encontramos con algo diferente: quietud, calma, silencio, introspección, profundidad, sensibilidad (cosas que en según qué culturas y círculos precisamente están bien vistas) nos chirría al no saber de qué va.

Ten en cuenta que hay personas que aunque sí sean buenas y estarían dispuestas a entendernos llevan prácticamente toda la vida ahí fuera, hablando y relacionándose con la máscara de extrovertida, evadiéndose y «afrontando» los problemas de la vida mediante más evasión e ignorando las emociones, por lo tanto suelen tener su mundo interior y su sensibilidad muy poco desarrollados. Pero en realidad hay más introvertidos de los que vemos.

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Así que explica lo que sientes, dales la oportunidad y sobre todo dátela a ti misma porque el mero hecho de defender tu personalidad sin importar el resultado tiene mucho valor.

Aunque no recomiendo que se haga siempre, solo con esas personas que sean importantes para nosotros y nos inspiren mucha confianza. Con el resto, como dije antes, mejor sonreír y decir algo tipo «si el silencio te incomoda igual es que tienes mucho ruido en tu interior».

Sé auténtica

Aléjate de quienes no te comprendan

Siempre que puedas aléjate de esas personas que no te comprendan. No se te ocurra tener grupos de amigos en los que haya personas que te hagan comentarios que te incomoden. Es agotador tener que estar siempre defendiéndote. Está bien que expliques tus necesidades a esas personas que son importantes para ti. Pero si a pesar de haberte explicado no te entienden, sigue tu camino. Hay muchas personas que sí te entenderían y te respetarían. La primera que tiene que hacerlo para dar con esas personas, eres tú misma.

Por otro lado, si por contentar a otros te fuerzas a convertirte en alguien que no eres nunca serás feliz. Y por supuesto tampoco en ese caso conseguirás lo que crees que deseas (caer bien) ya que la falta de autenticidad también se percibe.

Diferente es que realmente desees cambiar algún aspecto concreto (por ejemplo, hablar más en ciertas situaciones) pero siempre abrazando tu personalidad introvertida, nunca negándola. Todo es cuestión de que escuches lo que tu interior siente y lo que te está pidiendo. ¿Impotencia por el comentario injusto que has recibido? ¿Deseo de reivindicar los derechos de los introvertidos y/o deseo genuino de cambiar algo no por los demás sino por ti? En caso de que sientas que quieres hablar más, que lo hagas sí te estará acercando a ser más tú. Pero en el proceso no debes perderte.

En cualquier caso no te etiquetes a ti misma ni dejes que te etiqueten. Estoy segura de que no siempre hablas poco. Probablemente cuando algo te hace sentir viva, te estimula y tienes la energía suficiente, el hablar te sale de manera natural. Al igual que con ciertas personas las conversaciones fluyen.

Encuentra tu sitio

Descubre cuáles son los temas, actividades y personas con las que te sientes como pez en el agua, con las que todo fluye, con las que el hablar no es una obligación, con las que disfrutas del silencio, pero también del diálogo. Busca más de esas situaciones, de esas personas, de aprender sobre esos temas que te dan la vida.

Encuentra tus ambientes y actividades ideales. Prueba cosas nuevas hasta encontrarlos. No quedes por quedar, sin sentir ningún tipo de motivación. Aléjate de lo que te hace sentir fuera de lugar.

La vida no es para que te fustigues tratando de adaptarte a un estilo de vida mayoritario en la sociedad, sino que es tu estilo de vida lo que tienes que adaptar a ti.

Si te encanta el silencio, dedica gran parte de tu tiempo a actividades que lo requieran, como la meditación, el yoga, la lectura, la escritura, el estudio, la pintura… Y si te encanta hablar de temas profundos, crea ocasiones para ello, busca personas con las que hablar de esos temas, lee, aprende, prepárate para cuando la vida te ponga ante situaciones que podrían enriquecerte si las sabes aprovechar.

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Tu ambiente ideal podría ser cualquiera (callados o no e introvertidos o no, todos tenemos diferentes intereses). Por ejemplo, un laboratorio, un campo de fútbol o una pista de baile. Un ambiente donde hagas lo que disfrutes y puedas tratar con personas que compartan tus intereses.

Así que para encontrar ese ambiente ideal necesitas probar, aprender y conocer diferentes ambientes.

Conclusión

Hablar poco no tiene absolutamente nada de malo pero en esta sociedad no suele estar bien visto aunque sabemos que para ciertas actividades ser callado por naturaleza ayuda. Por eso te invito a que le saques partido y encuentres tus ambientes, actividades y personas) ideales. Y sobre todo que abraces tu personalidad, que veas las cosas buenas que tiene.

«Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para escalar un árbol, vivirá toda su vida pensando que es un inútil.»

A continuación, te resumo qué hacer si te dicen que hablas poco:

Encuentra tus motivos verdaderos para hablar poco. Podrían estar relacionados con la inseguridad, el miedo y la timidez o con el amor por la profundidad y el gusto por observar y escuchar, propios de la introversión y de la alta sensibilidad. Es importante que los tengas en cuenta ya que no para todos son los mismos. Tampoco para una misma persona son siempre los mismos. Tenerlos presentes te ayuda a comprenderte y a tener la seguridad suficiente para saber que no pasa nada con ser callada y transmitírselo así a los demás cuando sea necesario.

Riéte y contesta con serenidad cuando alguien te diga algo al respecto. Prepárate con antelación. Ten interiorizada alguna respuesta y sobre todo una actitud. Reacciona con educación, sonríe y manifiesta lo que opinas sobre lo que te dicen. Defiende tu personalidad, por ti y por el resto de introvertidos.

Ámate. Solo si te amas eres capaz de tomártelo con cierto sentido del humor, transmitir seguridad y conseguir no darle demasiada importancia a lo que puedan decirte y que no te influya más de la cuenta ningún tipo de comentario. Y saca algo útil, si lo hay, de cualquier comentario o situación.

Explica tus necesidades a tus personas de confianza cuando creas que puede ser conveniente.

Sé autentica: aléjate de quienes no te comprendan a pesar de haber explicado tus necesidades. No te fuerces a encajar donde no encajas, no pierdas tiempo. Prueba y aprende, conoce: encuentra tu sitio.

Deseo que ahora sepas qué hacer si te dicen que hablas poco y sobre todo que, al margen de que reacciones o no en el momento, el efecto que puedan tener en ti las palabras de los otros no sea tan grande.

Y por supuesto si se te ocurre alguna idea más compártela ya que nos puede ayudar a todos.

Gracias por leer.

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