Qué hacer tras desaprovechar una oportunidad

En este artículo te explico qué hacer tras desaprovechar una oportunidad para no permitir que te invadan (tanto) las sensaciones negativas.

Tras desaprovechar una oportunidad nos sentimos tristes e impotentes, incluso culpables ante la falta de control de la situación.

Es desagradable darte cuenta de que has desaprovechado una oportunidad.

En esos momentos de frustración podrías pensar que la vida es muy complicada. Piensas que esto solo te pasa a ti y que cualquier otra persona le habría sacado más partido a la situación.

Un pesimista es aquel que crea dificultades de sus oportunidades y un optimista es aquel que crea oportunidades de sus dificultades. – Harry Truman

Pero mira, esa oportunidad en concreto ya está perdida, así que no te hagas más daño sintiéndote mal por eso, más bien céntrate en intentar aprovechar las oportunidades que están por venir, que son muchas más de las que creemos, en serio.

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Además, de cualquier oportunidad desaprovechada puedes sacar al menos dos conclusiones interesantes para tu crecimiento personal:

1. Has comprobado que si te abres al mundo este se abre ante ti ofreciéndote aquello que quieres mediante situaciones sorprendentes e incluso a veces casualidades.

2. Al haber desaprovechado la oportunidad puedes ser consciente de que hay algo que no permite que llegue a tu vida aquello que anhelas.

Quizá es tu falta de autoestima, tu falta de habilidades para actuar en un determinado momento o tu falta de iniciativa.

Te propongo un cambio de perspectiva ante estas situaciones.

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Qué hacer tras desaprovechar una oportunidad

A continuación, te muestro ideas o estrategias que a mi realmente me han ayudado a afrontar y diluir esas sensaciones negativas de después de desaprovechar una oportunidad,…

Como he escrito otras veces, te recomiendo leer de forma consciente porque son cosas que pudieran parecer simples u obvias. Pero cuando las aplicas, son útiles.

1. Acepta la incomodidad y no te culpes

Lo primero que te recomendaría es que aceptes la incomodidad y que no te culpes. Culparte es una manera de “darle la razón” a la falta de autoestima. Y eso precisamente es lo que queremos cambiar.

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Tu malestar es razonable y también vas a ver que precisamente ese malestar es el que te va a motivar para trabajar en áreas que están fallando. Es decir, tu malestar puede ser útil.

Te podría ir bien hacer este ejercicio de escritura.

2. Imagina cómo te hubiese gustado actuar

Lo segundo que te diría es que trates de imaginar cuál habría sido la reacción que te hubiese gustado tener.

Tiene que ser algo realista, algo que te verías capaz de decir o hacer ahora, tras haber reflexionado.

Por ejemplo, en el caso de conocer a alguien y según la situación, podría haber sido haber sonreído más, haber intentado entablar conversación o haberle pedido su número de teléfono.

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Revive el momento actuando como te hubiese gustado. Siéntete tranquila, segura y confiada.

Después, con esta forma de actuar aprendida, te puedes decir con cariño algo como “la próxima vez intentaré ser más coherente en mis acciones”.

3. Agradece esa situación

También puedes agradecer de corazón esa forma de amor que te ha traído la vida y que por la razón que sea no has sabido recibir. Así como esta oportunidad de trabajar alguna debilidad, como quizá la falta de autoestima.

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4. Prepárate para recibir

La próxima vez, da igual lo bien o mal que sientas que actúes, será una nueva oportunidad para practicar, es decir, para tratar de tomar una actitud más proactiva y así intentar hacerlo un poco mejor.

Se trata de comprometerse a intentar hacerlo mejor la próxima vez. Y hacerlo mejor significa hacerlo de forma más coherente con lo que quieres conseguir. Pero sin culpa si por la razón que sea no consigues actuar como deseas o bien no obtienes el resultado que esperabas.

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Resumen

Como ves, todo el proceso se hace desde la reflexión, la comprensión, el cariño, el afán de mejora y de superación, pero también la confianza en ti y en la vida.

  1. Acepta la incomodidad sin culparte
  2. Imagina cómo te hubiese gustado actuar y piensa “la próxima vez seré más coherente”
  3. Agradece esa situación en la que la vida quiso retribuirte
  4. Prepárate para recibir: tómate las próximas oportunidades como prácticas; no esperes que salga perfecto.

La vida a menudo intenta darnos aquello que anhelamos pero tenemos que poner de nuestra parte permitiendo que suceda.

Tan importante es aprender a dar como aprender a recibir.

Ya verás cómo si te preparas para recibir, la vida te recompensa.

¿Te ha hecho sentir mejor leer este artículo? Espero que hayas podido ver la situación desde otra perspectiva. Puedes contármelo en los comentarios.

Mucho ánimo y gracias por leer.

Imágenes: Unsplash

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