SOBRE MÍ

Sobre mí

Sobre mi infancia

He tenido una infancia bastante difícil pero también hubo muchas cosas buenas. Supongo que eso y mi esencia fue lo que me salvó en parte (no del todo). Soy objetiva y recuerdo con cariño lo bueno. Lo curiosa y risueña que era cuando tenía confianza, mi sensibilidad, mi meticulosidad en todo lo que hacía, mi gran mundo interior, mi imaginación, mi inocencia, mi amor por el juego, el aprendizaje, la naturaleza, los animales…

Lo otro, lo malo, es lo que marca, sin duda. Pero eso también me dio una empatía que sino no tendría.

Con lo malo me refiero a experiencias que no debería presenciar una niña, a acabar en comisaría con tu madre o que con 6 años te despierten en medio de la noche para ir a un psiquiátrico donde tu madre se quedará encerrada 11 días. Tener una madre casi siempre deprimida y con otra enfermedad mental crónica grave (que en su familia nadie aceptó jamás y esa negación solo hizo que el daño para mi, y para ella, aún fuese mayor). Un padre y un ambiente agresivo. Miedo constante. Ansiedad. Pero al mismo tiempo mantener las apariencias de que todo estaba bien, de que «éramos normales», lo que para mi solo lo empeoraba. Empezar quizá con 6 años o antes a morderme las uñas por primera vez, en el baño, tras una búsqueda desesperada de encontrar alivio para toda esa ansiedad que no entendía.

Sin duda podría escribir un libro con las cosas que he visto y vivido en mi infancia. Tanto buenas como malas. Quizá algún día lo haga.

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Sobre mi personalidad (y la ansiedad social)

Soy una persona introvertida, altamente sensible, tímida y con ansiedad social. Pero obviamente soy muchas otras cosas más. En este artículo comparto 70 cosas sobre mi.

Hace mucho tiempo creía que debía forzarme a salir y a hacer cosas aunque no me apeteciese. Vamos, que no me aceptaba tal y como era. Ahora reconozco qué parte corresponde a mi maravillosa personalidad (introversión, alta sensibilidad y cierta timidez sana) – aunque a veces nos hagan creer que ser así tiene algo de malo – y qué parte es dañina: la ansiedad o fobia social.

Dado que mi vida ha sido y es una lucha constante, a veces desde el encierro en mi misma pero muchas otras desde el obligarme a superarme logrando hacer cosas, sí, pero sin que eso signifique superar (ni mucho menos) la fobia social, he optado por aceptarla, por no seguir resistiéndola. Lo cual no quiere decir que no me esfuerce cada día (por ejemplo para hablar con mi tono de voz natural, intentar hacer las cosas que quiero o necesito hacer o incluso leer delante un grupo en mi puesto de trabajo actual con la ansiedad que esto supone para mi). Os aseguro que si la solución fuese exponerse, muchos la habríamos superado ya. Tenerla es una lucha constante con el extra de la incomprensión.

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Ahora tengo claro que esto es algo real, que no es cuestión de cobardes o valientes. Que tiene que ver con la química de mi cerebro y con las experiencias de mi infancia. Que no es mi culpa. Pero lo que sí está en mi mano es, por un lado, no dejar que me limite más de lo que ya de por sí limita. Y por otro, en mi caso, escribir y compartir sobre ello como siento que tengo que hacer, visibilizarlo, contribuir a que se conozca realmente, se entienda y se acepte.

Porque es algo que hace sufrir mucho a muchísimas personas. Y esto solo lo sabe quién lo vive, está claro. Pero al menos si no hubiera tanta ignorancia recibiríamos un poquito más de comprensión y sin duda sería mucho más fácil vivir con esto. Porque lo peor es la incomprensión.

La búsqueda de mi propósito (y de un trabajo coherente conmigo)

A lo largo de mi vida he pasado por varias crisis existenciales por no saber cuál era mi propósito ni qué camino profesional sería mejor para mi. [También es cierto que la fobia social me condicionó en mis decisiones. De no haber sido por ella seguramente habría estudiado Derecho con 18 años, por ese deseo de justicia que siempre he tenido. Aunque en realidad ahora pienso que las leyes en sí no me gustan y quizá esa no fuese la opción ideal para mi. Además, yo soy yo con ansiedad social incluida.]

Primero estudié ingeniería. Y después, al no encontrar trabajo (ni sentirme capaz, menos aún en esos momentos, de insistir e insistir como hubiese sido necesario o de emigrar), sentir la presión que sentía (porque ya tenía 25 años y siempre se me ha transmitido la idea de que soy buena para los estudios pero débil e inútil para la vida, así como un miedo a «ser como mi madre», que sufrió durante años en los trabajos o con la falta de él hasta conseguir una pensión por su enfermedad) me saqué una oposición para trabajar en algo totalmente diferente de lo cual solo conocía las condiciones laborales por mi padre. Con lo que me formé una idea bastante alejada de la realidad. Pero es cierto que la independencia económica al menos sí dejó de ser un problema.

No es coherente con mis talentos, intereses y necesidades. Aún así valoro mi trabajo y los recursos que me ofrece y me lo tomo como algo temporal de lo que también puedo aprender (a ser flexible, humilde, paciente, asertiva…).

Mi propósito

Tras aprobar la oposición empecé por mi cuenta un proceso de autoconocimiento y de sanación. Superé una depresión. Crecí y sigo creciendo como persona. Afronté mi fobia social haciendo cosas que antes no me atrevía a hacer, lo que compartiré en un artículo sobre mis progresos.

Y ahora estoy en paz con la idea de querer encontrar mi propósito. Trato de avanzar cada día en mi búsqueda pero lo hago desde la aceptación de mi situación, desde la calma y la confianza en un futuro mejor si sigo caminando.

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Mi propósito a día de hoy es seguir conociéndome y al mismo tiempo escribir en este blog sobre lo que sé que me importa (así estará alineado con mi propósito). Y hacerlo de la manera más coherente con quien yo soy. Utilizando mi sensibilidad, mi profundidad, mi empatía, mi inocencia, mi creatividad, mi sentido común, mi estilo directo… Y en este proceso espero concretar más mi proyecto y encontrar la manera de convertirlo en una profesión algún día.

Sin duda, la introversión, la alta sensibilidad y la ansiedad social tienen y van a tener mucha importancia en mi proyecto.

En especial con la ansiedad social, ahora veo el propósito más allá de ella y de mi misma: contribuir a mi manera y con mis posibilidades y limitaciones, escribir sobre ella y ayudar a que los demás, la tengan o no, la acepten.

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Muchas veces me hubiera gustado poder acceder al contenido que ahora comparto.

Confío en poder llegar a esas personas que, como yo tiempo atrás, agradecerían este contenido.

No significa que yo tenga la receta para tus problemas. Pero si algo de lo que sé te puede inspirar de alguna manera para que tú consigas tu propia receta… o te hace reflexionar sobre algo, entonces habrá valido la pena.

Gracias por leer.

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